Radio en Vivo

martes, 29 de octubre de 2013

La Doctrina de la Gloriosa Gracia Irresistible

clip_image002

La Doctrina de la Gloriosa Gracia Irresistible

Por Keith Mathison
Los que proclaman el evangelio predican en un cementerio. Lázaro no podía obedecer el mandato de Cristo, hasta que se le dio nueva vida, y esto es algo que sólo Dios puede hacer (Juan 11:1-44). Cuando Lázaro se le da nueva vida, de inmediato responde y sale de la tumba. De la misma manera, el pecador espiritualmente muerto no puede responder al evangelio hasta que se da nueva vida a través de la obra regeneradora del Espíritu Santo. Una vez que es regenerado, sin embargo, inmediatamente responde, poniendo su fe en Jesús. Entonces es justificado por Dios.
Los que proclaman el evangelio predican en un cementerio
La gracia Irresistible o eficaz, no es una doctrina antigua seca y polvorienta que fue inventada por los calvinistas cascarrabias. Es, de hecho, una doctrina bíblica gloriosa, porque sin la obra eficaz del Espíritu Santo, todos estaríamos sin esperanza en este mundo y el siguiente. Cuando llegamos a una plena comprensión de cuan grave es nuestra situación como seres humanos caídos, nuestra perspectiva sobre estas doctrinas cambia dramáticamente. Si consideramos que el hombre caído como un mero discapacitado o enfermo, nunca entenderemos toda la riqueza de la gracia de Dios. Cuando nos vemos a nosotros mismos como Dios nos ve, sin embargo, la verdad del asunto es preocupante. Cuando nos damos cuenta de que estábamos espiritualmente muertos, rebeldes contra el Altísimo y Santísimo Dios, el Creador del cielo y de la tierra, malvados en nuestra esencia, no vamos a tener un sentido demasiado inflado de nuestra propia bondad y capacidades. No vamos a engañarnos a nosotros mismos pensando que Dios nos ha elegido a causa de alguna bondad innata en nosotros. No vamos a halagarnos a nosotros mismos al pensar que somos salvos porque hemos hecho el primer paso para llegar a Dios.
Por el contrario, caeremos de rodillas y daremos gracias a Dios todos los días por Su maravillosa gracia. Vamos a dar gracias a Dios de que Él vino a nuestra tumba, estando nosotros muertos en pecados y desamparados, y gritándonos “¡ven fuera!” Le vamos a agradecer por darnos nueva vida, para convertir nuestra voluntad del mal, por concedernos la fe y el arrepentimiento, por habernos sacado de la tumba y hacer caer las vendas al suelo en el que nos dirigíamos. Si salimos de la tumba, no fue por ningún poder en nosotros. No fue porque tomamos la decisión por Cristo. Más bien, fue únicamente por la gracia irresistible de Dios, la obra soberana y misteriosa del Espíritu Santo, que nos dio nueva vida. Cuando por fin nos enteramos de esto, nosotros, con Calvino y nuestros antepasados ​​reformados, atribuimos toda la gloria a Dios por nuestra salvación.
Un extracto de John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology por Burk Parsons

fuente:

lunes, 21 de octubre de 2013

América Latina necesita ser reevangelizada: ¿Qué hacemos ahora?

AmericaReEvangelizada3

En las entradas pasadas vimos cómo llegó la fe evangélica a nuestro continente y cuál es el movimiento con la mayor cantidad de seguidores dentro de los cristianos protestantes: el movimiento pentecostal. Ciertamente se ha hablado de un crecimiento, donde algunos países reportan un 30 hasta a 40 % de población evangélica. Ahora, si bien estos números son impresionantes, todavía puedo afirmar que es necesario reevangelizar América Latina.
Permítanme recordarles que América Latina es todavía un 80 - 90 % católica, lo cual implica que una gran mayoría aún no ha aceptado la idea de Sola Scriptura y/o el evangelio predicado por Cristo y los apóstoles. Esto sería razón suficiente para sostener mi argumento. Pero además de esto, la Organización Mundial de Salud estima que la violencia en Latinoamérica es:
  • 200% más elevada que en Norteamérica.
  • 450% mayor que en Europa Occidental.
  • 30% mayor que en la antigua Europa comunista.
Podemos concluir entonces que los valores cristianos no han influenciado a la sociedad de Latinoamérica de la manera que lo hicieron en Europa y América del Norte. Latinoamérica necesita ser reevangelizada porque el evangelio es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre, y capaz por tanto de influenciar la sociedad donde ese hombre vive. El evangelio proclamado en la mayor parte de nuestra región no es el evangelio bíblico.
Quizás esta ilustración nos pueda ayudar a ver lo que queremos comunicar. Cuando las personas son vacunadas contra el sarampión, por ejemplo, la vacuna contiene una versión atenuada del virus real, para que cuando el virus de la enfermedad penetre el cuerpo, el sistema inmunológico del paciente ya haya creado suficientes anticuerpos en contra de la enfermedad y que el paciente no sea afectado. Muchos católicos y evangélicos, lamentablemente, han sido inoculados con una versión atenuada del evangelio. Por tanto, cuando escuchan al evangelio real, lo rechazan, porque han desarrollado “anticuerpos” en contra de la verdad. ¡Qué triste realidad! Es por esta razón que muchos esfuerzos evangelísticos en los últimos 50 años, bien intencionados, han apuntado a muchas personas en dirección al infierno en vez de la gloria,.

La población educada: un grupo sin alcanzar

En el artículo anterior estuvimos hablando de los cambios que han sucedido en los últimos 50 años en cuanto a la fe protestante. Mencionamos la explosión del movimiento pentecostal y las grandes campañas evangelísticas, pero al concluir hicimos mención de que la población que se ha ido educando ha estado rezagada, y apenas ha comenzado a ser re-evangelizada. Este es un suceso de no poca importancia.
En el 1996, leyendo sobre misiología, me percaté de que en la mayor parte del Tercer Mundo la población educada (media y alta) aún no habían sido alcanzadas con el evangelio. Uno de los autores que leía en ese entonces agregó este comentario: “Hasta entonces, la tarea seguirá sin ser completada”. Por tanto, algunas agencias misioneras están hablando de grupos no alcanzados dentro de grupos alcanzados... un concepto que encuentro interesante ya que en muchas áreas de la América Latina ya “evangelizada”, el pueblo educado no ha sido alcanzado. Este ha sido un problema crónico en nuestro continente. Una sola cita bastará para ilustrar lo dicho: en el 1809 se publicó el siguiente reporte en “The Missionary Review of the World:
“Es nuestro segundo punto estratégico el alcanzar la clase media, puesto que está destinada a jugar un papel importante en la historia futura de Hispanoamérica".
Sin embargo, esto nunca ha ocurrido, y apenas ha empezado a suceder a partir del 1970. No perdamos de vista que los educados y los no educados están igualmente perdidos.

Carencia de sana doctrina

Lamentablemente, el movimiento de La Reforma nunca llegó a America Latina, y esa es la razón por la que la teología reformada es tan escasa en nuestra región.
Si a esto le agregas el hecho de que la predicación expositiva brilla por su ausencia en los púlpitos de nuestro continente, entonces te percatas de que nuestra región tiene una gran necesidad de escuchar el evangelio de Jesucristo, y todo el consejo de Dios, a través de la predicación expositiva de Su Palabra. Debemos detener la predicación que no pone de manifiesto la revelación de Dios en su forma mas prístina.

Entonces, ¿qué hacemos?

Proponemos una nueva estrategia para evangelizar a América Latina; una estrategia tan vieja como el evangelio: predicar el evangelio a tiempo y fuera de tiempo.
Es importante recordar la Gran Comisión dada por nuestro Señor:
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, Mateo 28:18-20
Si toda autoridad le ha sido dada a Cristo, y así fue, entonces cuando vamos en su nombre no tenemos nada que temer; nada nos faltará y no necesitaremos  nada más que el evangelio: “poder de Dios para salvación”. Debemos ir porque hemos sido enviados. Ir es obedecer; quedarnos es desobedecer.
Esta nueva estrategia requerirá de entrenar y reentrenar a los líderes de nuestra región. El cómo hacer esto es el sujeto de otro estudio; pero, como algunos han dicho: puedes ir, o puedes sostener la soga para aquellos que van. De una forma u otra tenemos que actuar. 
Recuerda, el mandato no era el ir a hacer profesiones de fe, sino el hacer discípulos; seguidores comprometidos con Cristo; creyentes radicales que salgan y trastornen al mundo para Dios. La forma de hacer discípulos de ese tipo es enseñándoles a obedecer TODO lo que Él ha mandado, como se nos ha dicho en la Gran Comisión. 
  • No una parte de su consejo.
  • No solo los pasajes que me bendicen y me convienen.
  • También los pasajes que me confrontan y me condenan.
  • Los textos que exaltan a Dios por encima de todo y colocan al hombre en su lugar adecuado debajo del Dios Todopoderoso.

Al cierre de esta serie de artículos, tengamos presente lo que el Señor Jesús dijo y que Lucas recoge en 6:40: “Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro”

Pastor Miguel Nuñez - Iglesia Bautista Internacional

martes, 8 de octubre de 2013

El rol del líder de alabanza

El rol del líder de alabanza

Mauricio Velarde
Recuerdo el sudor en mi frente, las manos temblorosas y una visión nublada por el nerviosismo. De momento, al comenzar la primera canción, me di cuenta que yo estaba tocando mi guitarra en un tono distinto al resto de los músicos. Yo había sugerido el cambio, y fui el único que empezó en la nota equivocada. ¡Qué desastre! Como se pueden imaginar, mis primeras experiencias como líder de alabanza no fueron grandiosas. Yo tocaba las mismas canciones todos los domingos, ya que mi repertorio musical no era muy extenso y tenía la tendencia de escoger canciones que le quedaran bien a mi voz. Desafortunadamente, no me daba cuenta que el enfoque de mi alabanza los domingos era yo.

Un tiempo después decidí analizar lo que otros líderes de alabanza estaban haciendo. Pensé que lo más importante era el aprender buena teología para poder verbalizar exhortaciones como las de ellos. Pero, nuevamente, me di cuenta que esta era una forma enmascarada de seguir exaltando el “yo”. No fue hasta casi un año en esta situación que pude participar en un programa de nueve meses para líderes de alabanza bajo la tutela de Bob Kauflin, Director de Música de Sovereign Grace Ministries, y Ken Boer, Director de Música de Covenant Life Church. Durante este internado pude estudiar varios libros que hablaban de la teología de la adoración, la historia de la iglesia y la teología sistemática. Poco a poco, mis ojos fueron abiertos y mis motivaciones fueron cambiando. El Señor fue produciendo algo en mí que llevó a mi mente a pensar menos en mí y más en el cuidado que pudiera tener por la iglesia. Ya no era acerca de lo hermoso que debería sonar la música, sino de la enseñanza teológica y bíblica que se transmitiría a través de la música. Mi gran problema era que tenía un corazón dispuesto a servir, pero no tenía un corazón para pastorear.
Entonces, ¿cuál es el rol del líder de alabanza? El nuevo testamento no es muy específico acerca del trabajo del líder de alabanza. Sin embargo, en Efesios 4:12-13 vemos los tipos de siervos que Dios usa para la edificación de su iglesia.

Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Dios quiere usar siervos que capaciten a los santos para la edificación del cuerpo de Cristo. Es por esto que el líder de alabanza usa el don de liderazgo, enseñanza y administración, en combinación con el don de la música, para cuidar, guiar e instruir a la congregación. Y todo esto debe de hacerse bajo el cuidado y la instrucción del pastor general de la iglesia.
En su libro Worship Matters, Bob Kauflin dice esto acerca del rol del líder de  alabanza:
Un líder de alabanza fiel magnifica la grandeza de Dios en Cristo Jesús a través del poder del Espíritu Santo al hábilmente combinar la Palabra de Dios con la música; motivando de esa forma a la iglesia a proclamar el evangelio, a atesorar la presencia de Dios y a vivir para la gloria de Dios.

El rol del líder de alabanza es enseñar.

Muchas iglesias tienen diferentes formas de ver el rol de líder de alabanza. Algunos piensan que tiene que ser el que mejor cante en la iglesia. Otros lo consideran como el que dirige el tiempo de la música, aunque no necesariamente cante. Aun otros los ven como pastores. Basado en Efesios 4, yo entiendo que el líder de alabanza no tiene que ser un pastor egresado de un seminario, aunque sería de gran bendición, pero sí debe ser una persona con un corazón pastoral. Alguien que cuide, enseñe, ame, sirva y sea de buen testimonio. Por eso incluyo tres características que deben acompañar a un líder de alabanza:

Madurez espiritual

Hebreos 13:7-9 nos dice  ”no os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas”. Un líder de alabanza que es maduro espiritualmente no se deja llevar por cualquier viento de doctrina, y puede identificar las doctrinas falsas. Es como árbol plantado que da fruto, cuya hoja no se marchita, y medita de día y de noche en la ley del Señor y hace de ella su deleite (Salmos 1:2-3). También crece en su fe y conocimiento con toda diligencia (2 Pedro 1:5).
Un fruto de ser espiritualmente maduro es entender y enseñar la Palabra de Dios de manera fiel, escogiendo canciones que sean centradas en el evangelio. Sus exhortaciones siguen el modelo, A.B.C.: son aplicables, bíblicas y claras. Son aplicables a las vidas de las personas; bíblicas, porque solo la Palabra de Dios cambia corazones, y claras porque el pueblo tiene que entenderlas para cambiar.

Liderazgo

Romanos 12 dice que los líderes deben de dirigir con diligencia. Lo anterior conlleva el tener una intima relación con el Señor y el planificar. Es importante conocer a quién adoramos (Mateo 15:8-9). Nuestras exhortaciones y nuestra música deben llevar a la congregación a enfocarse en lo bueno, maravilloso, hermoso, majestuoso, misericordioso y poderoso que es nuestro Dios. También deberíamos enfocarlos en las verdades del evangelio, especialmente en el sacrificio que hizo Jesús por nosotros. Cuando de forma diligente, y movidos por el Espíritu Santo, la iglesia se enfoca en la majestad de Dios, tendremos personas que serán afectadas y quedarán maravilladas al poder entender la gracia de Dios.
Cuando la música, las sensaciones y el líder de alabanza se convierten en el centro de la adoración, esta se enfoca en el hombre y no en Cristo. Por esta razón debemos mover a la congregación a enfocarse en la Palabra de Dios. Un ejemplo de cómo podemos hacer esto es al corregir ideas inadecuadas de Dios, trayendo verdades bíblicas a nuestras exhortaciones. Llegarán personas los domingos que vienen con una idea de que Dios es pequeño y que sus problemas son grandes. El líder de alabanza debe utilizar cada oportunidad para corregir esa mentira y mostrar a Cristo, al exhortar mediante la Palabra de Dios y la música.

Habilidades Musicales

La música es importante. He escuchado varias veces lo siguiente: “lo que Dios mira es el corazón, la habilidad musical no importa”. Sí, es verdad que Dios mira primeramente el corazón, pero Él no es sordo. Dios nos llama a buscar las dos cosas, habilidad musical y que nuestro corazón esté en el lugar correcto. Por ejemplo, Bezaleel y Aholiab eran hábiles en su labor, y a la vez tenían corazones dispuestos a servir (Éxodo 36:2). También en 1 Crónicas 15:22 se nos dice que Quenanías, jefe de los levitas, estaba a cargo del canto. Él dirigía el canto porque era hábil. A Dios sí le importa la excelencia musical. Si no, hubiese puesto a carpinteros a cargo del canto.
Cuando nosotros buscamos excelencia para adorar a Dios, le estamos dando a Dios lo mejor de nosotros (Números 18:29-30). Sin embargo, el fin no debería ser la excelencia musical, porque esto nos llevará a la arrogancia, al formalismo y a la vana adoración. Nosotros buscamos la excelencia musical para que sea un medio de edificación, bendición y ánimo para la iglesia, no como un estándar musical. Sin embargo, es importante que el líder de alabanza tenga un entendimiento de la música, por lo menos básico, para poder servir a la iglesia al combinar verdades bíblicas con buena música, procurando edificar al cuerpo de Cristo. Aunque no necesitamos la música para escuchar la Palabra de Dios ni para adorar a Dios, la Biblia conecta en varias ocasiones la música con la adoración a Dios (Salmos 150, 43:4 y 45:8). Esto debería motivarnos a ver la música como un aspecto importante de nuestra relación con Dios.
Al final de cuentas, nuestra meta no es ser los mejores líderes de alabanza. Tampoco es el complacer personas. Nuestra meta es anticipar las palabras más dulces: “bien, siervo bueno y fiel” (Mateo 25:21,23). La meta es complacer a uno solo, Dios, al exaltar Su grandeza, poder y majestad. Y hacemos todo esto para la edificación de Su pueblo. Recuerda que Dios amó tanto a su iglesia que envió a su único Hijo a morir por ella. A Dios le importa su pueblo: a nosotros nos debería importar también. Tenemos una gran oportunidad de usar la música combinada con sana doctrina para enseñar a la iglesia a conocer mejor a Dios, con el fin de que ellos se vayan cada domingo más conscientes del amor y la gracia de Dios en sus vidas. Aunque mi deseo no es dogmatizar mis conclusiones sobre el rol del líder de alabanza, sí deseo arrojar un poco de luz sobre un tema que no es muy discutido en las iglesias. Mi meta es que esto sea de ayuda para animar a los líderes a servir con gozo, pasión, fidelidad y efectividad.
_____
Mauricio Velarde es líder de alabaza en la Iglesia Gracia Soberana de Gaithersburg en Gaithersburg, MD. Es además compositor, traductor y productor de varias canciones de los ministerios de Sovereign Grace en español.  Mauricio y su esposa, Sonia, llevan cuatro años de casados. 

#Coalicionporelevangelio

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Qué hago cuando en mi iglesia no se predica la sana doctrina?

¿Qué hago cuando en mi iglesia no se predica la sana doctrina?

Edgar Aponte
Recientemente recibí un mensaje de un joven creyente en México compartiendo su frustración con la predicación y la enseñanza de su iglesia local. ¿Qué debo hacer?, era su pregunta. A su vez, este hermano presentaba su frustración al ver a muchos de sus amigos adoptar un pragmatismo enfermizo, haciendo cosas mundanas para “llamar” jóvenes a la iglesia.

Lamentablemente, esta situación está lejos de ser la excepción: es algo que les está ocurriendo a muchos hermanos en toda Latinoamérica. Sucede que muchas iglesias han sido infectadas con malas doctrinas, como el llamado evangelio de la prosperidado un moralismo que distorsiona el mensaje bíblico. En algunos casos, los propulsores de estas enseñanzas son líderes no regenerados por el Espíritu Santo; pero en otros, por no haber tenido un fundamento sólido en el evangelio y en sanas doctrinas, lo que ha ocurrido es lo que el apóstol Pablo advirtió a los colosenses: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Col. 2:8).
En ese contexto, gracias a Internet y a otros medios, muchos jóvenes han podido ser expuestos a las buenas enseñanzas de pastores como John MacArthur, Miguel Nuñez, Paul Washer o Mark Dever, entre otros. Diversos recursos audiovisuales y el acceso a buenos libros han permitido a muchas personas entender mejor el poder del evangelio, conocer acerca de la inerrancia de las Escrituras, y tener consciencia de la importancia de la predicación expositiva, entre otras cosas.
Claro, este “fenómeno” también trae sus riesgos. Es por esta razón que antes de responder a la pregunta del joven de México, me gustaría compartir algunas observaciones y preocupaciones.

De la mente al corazón

Muchos de los que son expuestos de manera prolongada a las doctrinas de la gracia han terminado abrazando estas enseñanzas. Ahora, un problema un tanto común, especialmente entre los jóvenes, es que entienden estas enseñanzas de una manera cognitiva, pero no en términos afectivos. Es como si las doctrinas de la gracia solo se quedan en el cerebro y no llegan al corazón, lo que pareciera producir una persona orgullosa, arrogante y poco amorosa. En algunos casos, el deseo se reduce a querer debatir con todo el mundo, etiquetando a las personas de “pelagianas”, quizás sin conocer la historia y la realidad del término.
Esta situación nos indica que en realidad no ha habido un entendimiento correcto de esas doctrinas. Si has sido justificado a través del arrepentimiento de tus pecados y la fe en la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo, y si sabes que esa salvación ha sido por gracia, debes de ser un poco más humilde. Hermanos: NUNCA se nos puede olvidar que Dios nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, en los cuales anduvimos en otro tiempo, “siguiendo la corriente de este mundo… haciendo la voluntad de la carne… y éramos por naturaleza hijos de ira… Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:1-5).
El pastor y teólogo puritano Richard Sibbes estaba en lo correcto cuando dijo: ¿Cómo podemos ser orgullosos cuando Dios se humilló en la cruz? Comprender las implicaciones de las doctrinas de la gracia nos hace más humildes, porque sabemos de dónde Dios nos rescató; y a la vez nos lleva a amar más a los demás, porque sabemos el infinito costo de su amor sacrificial.
En la iglesia y fuera de ella, recordemos que “el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les concede que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Ti. 2:24-26).

La iglesia y el llamado al discipulado

Uno de los espíritus de nuestra generación es un rechazo a la autoridad. Queremos ser llaneros solitarios y vivir bajo el manto del individualismo. No obstante, cuando leemos la Biblia vemos que Dios rechaza este estilo y actitud. La vida cristiana es un llamado al discipulado y a hacer discípulos (Mt. 28:19-20). Y esto no es exclusivo del Nuevo Testamento: en el Antiguo Testamento vemos cómo el Señor le ordenaba a su pueblo que se discipularan uno a otros, recordándose unos a otros sobre la fidelidad de Dios y sus grandes obras. Cuando alguno se descarriaba le recordaban el Éxodo, la forma en que Dios los había redimido y las promesas del pacto.
Jonathan Leeman está en lo correcto al decir que discipular es “amar de vida a vida, en palabra y hecho”. Esto nos enseña que no podemos ser discípulos al margen de una iglesia local. El verdadero discípulo no deja de congregarse (He. 10:25).

Respondiendo a la pregunta

Lo que  hemos dicho no significa que debemos quedarnos callados cuando se corrompa la Palabra o cuando la predicación no sea sana. Más bien, como le dice Pablo a Timoteo, debemos de corregir con mansedumbre. A la vez es importante decir que la división puede ser pecaminosa. Si bien la división fue algo sano y necesario en la Reforma Protestante, cuidémonos de criticar a nuestros líderes porque ahora solo cantan dos himnos en vez de cinco como antes.
Una de las limitaciones a la hora de responder a una pregunta tan específica es que no conocemos todos los detalles del caso en particular. Es por eso que le respondo al hermano compartiendo algunos principios que pueden ser de ayuda:
  • Ora. Ora mucho por tus líderes y por ti mismo. Pídele a Dios que les muestre sus errores y que proteja tu propio corazón; que te muestre si hay en ti cualquier esbozo de error o pecado.
  • Ama. La verdad y el amor son dos caras de una misma moneda. No puedes amar verdaderamente sin la verdad, y la verdad siempre viene acompañada de amor. Cristo es la Verdad y Él es amor.
  • Da buen testimonio. Vive y modela el evangelio. Pídele a Dios que te ayude a ser consistente al vivir el evangelio que predicas.
  • Ten paciencia. Sé paciente y prudente. Los cambios muchas veces toman tiempo.
  • Haz memoria. Recuerda que tú también creías lo mismo que ellos pero Dios, en su gracia y misericordia, te sacó de la oscuridad y te permitió entender mejor su Palabra.
  • Busca una iglesia sana. Si después de orar y conversar directamente con tus pastores, entiendes que ellos no se someten a la autoridad de la Biblia, entonces busca otra iglesia donde puedas someterte y respetar la autoridad de los líderes y crecer en el conocimiento de Cristo.